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Los sacerdotes de Zamora ya conocen la nueva edición del Misal

13 - febrero - 2017

Los sacerdotes de Zamora ya conocen la nueva edición del Misal

El próximo 5 de marzo, primer domingo de Cuaresma, se empezará a utilizar la tercera edición castellana del Misal Romano. El obispo de León, Julián López, expuso las novedades y características del libro fundamental de la oración de la Iglesia al clero de Zamora.

Zamora, 13/02/17. El obispo de León, el toresano Julián López Martín, ha estado en Zamora esta mañana para presentar al clero la tercera edición del Misal Romano. El que ha sido responsable de dirigir esta importante publicación como presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española dirigió una jornada de formación para sacerdotes en el Seminario San Atilano.

Monseñor López Martín nació en Toro en 1945 y fue ordenado presbítero de la Diócesis de Zamora en 1968. Doctor en Teología Litúrgica, fue profesor de esta materia en la Universidad Pontificia de Salamanca. Ordenado obispo en 1994, tomó posesión de la sede episcopal de Ciudad Rodrigo, y en 2002 fue nombrado obispo de León, donde continúa.

El vicario de Pastoral, Fernando Toribio, fue el encargado de presentar la jornada, en nombre del obispo diocesano. Agradeció la presencia del ponente y recordó la importancia del tema a tratar, puesto que “el Misal es un instrumento que utilizamos todos los días en lo más importante de la vida de la Iglesia”, y el momento actual “es una ocasión para renovar nuestra liturgia, en el sentido de lo que quiso el Concilio Vaticano II”.

Historia del Misal Romano

“No es un nuevo Misal, sino una nueva edición del Misal Romano promulgado por el papa Pablo VI, la tercera en lengua española”, aclaró al inicio de su intervención Julián López. Lo que supone “un nuevo punto de partida, para procurar realizar una nueva recepción de lo que significa este libro verdaderamente emblemático de la reforma del CVII en el campo de la liturgia”.

Después de cuatro siglos del Misal que propuso el Concilio de Trento, Pablo VI publicó el nuevo Misal como elemento fundamental de la recepción del hasta ahora último Concilio de la Iglesia, el Vaticano II. El ponente explicó que en España, la edición de este último Misal conoció una primera edición en dos volúmenes en 1971 y 1972, como algo provisional.

La segunda edición oficial en lengua española fue publicada en 1978, con una reforma en 1988 que introdujo el texto del Padre nuestro y el Ordinario de la Misa unificados. Tras la tercera edición típica latina, promulgada en 2002 por Juan Pablo II (y con reimpresión de 2008), la traducción castellana se ha publicado por fin en 2016.

Continuidad y renovación

Se trata de una “renovación dentro de la continuidad del único sujeto (Iglesia) que el Señor nos ha dado. Esta Iglesia crece en el tiempo y se desarrolla, pero permanece siendo la misma, como pueblo de Dios en camino”. Hoy, en 2017, señaló el prelado leonés, “estamos en un nuevo paso de la renovación litúrgica del Concilio Vaticano II, que tuvo una incidencia muy grande en la vida de la Iglesia”.

El Misal “es un testimonio de la tradición de la vida de la Iglesia, de su capacidad de renovación por ser fiel al mandato del Señor al instituir el sacramento de nuestra fe en la Última Cena”. Monseñor López Martín explicó que “la novedad del Misal de Pablo VI fue que separó el libro de la Palabra de Dios, el Leccionario, del libro de la plegaria de la Iglesia, el Misal, con sus dos lugares respectivos: el ambón y el altar. Hay que respetar la existencia de esta doble mesa, distinguiendo los dos ámbitos también con libros separados. Hoy tenemos la colección más rica y abundante de la Palabra de Dios para la liturgia de toda la historia”.

El sentido de una nueva adaptación

Tras afirmar que “en la liturgia de la Iglesia hay crecimiento y progreso, pero nunca ruptura”, el obispo de León afrontó en su conferencia el significado de la tercera edición oficial, en la que “había que introducir todos los formularios de Misas y santos posteriores a 1975, y las modificaciones introducidas por el Código de Derecho Canónico de 1983”.

Esto dio lugar a la tercera edición típica latina, que se publicó en 2002, durante el pontificado de Juan Pablo II. “Se dio una novedad en la continuidad, y continuidad en la novedad. La palabra decisiva es ‘continuidad’, interpretada a la luz de lo que siempre ha significado la tradición en la liturgia. Tradición se refiere al verbo empleado por San Pablo cuando dice: ‘he recibido del Señor’, cuando habla de la Última Cena de Jesús”.

La continuidad en la tradición “está en ese sentido paulino: lo recibido del Señor, no simplemente la materialidad de unas fórmulas y palabras. Pero también hay novedad, porque la Iglesia sigue avanzando”. Por ello, subrayó, “detrás de esta nueva edición no hay un afán de novedades, sino una perseverante fidelidad a la tradición recibida con un legítimo progreso. Continuidad como compromiso, como sentido, como propósito de conservar una herencia importante”.

Fidelidad, novedad, adaptación, creatividad... “es la respuesta de la Iglesia de nuestro tiempo que, sin modificar la sustancia de la fe ni la realidad de la eucaristía, se adapta al servicio de los hombres”. Julián López señaló que son 263 las lenguas reconocidas en la liturgia.

Tradición y puesta al día

“Hay modos y formas de adaptación que pueden emplear los celebrantes. A veces se invita a decir lo mismo con otras palabras semejantes. Así que cabe la adaptación. Los cambios o adaptaciones mayores corresponden a las conferencias episcopales, con la revisión de la Santa Sede. Pero hay otros que son competencia del celebrante”, señaló el ponente.

La nueva edición del Misal Romano, recalcó, “es testimonio de la tradición de la Iglesia. Desde Trento al Vaticano II no sólo median 400 años, sino un estilo, una preocupación pastoral: la de ofrecer el mensaje evangélico y, con él, la celebración litúrgica y todo lo demás, de una manera comprensible, adaptada al hombre de hoy. Por eso merece la pena conocer y estudiar a fondo el actual Misal”.

En el Misal ocupa una parte muy amplia lo relativo a las Misas por diversas necesidades, “estructuradas de forma distinta y enriquecida. Bastaría ver el índice para ver la respuesta a muchas de las situaciones humanas, sociales y pastorales de nuestro tiempo, inspirándose en los textos del Concilio Vaticano II, en el magisterio de Pablo VI y en otros documentos magisteriales importantes”. Por eso Julián López animó a los sacerdotes a que “en el tiempo ordinario, echemos mano de estas Misas por diversas necesidades y circunstancias”. Lo mismo sucede con las Misas rituales y con las Misas votivas, de gran riqueza teológica y espiritual.

La nueva edición que se comenzará a utilizar el próximo 5 de marzo “es también un Misal al servicio de la fe eclesial y de la vida cristiana. Interés por que todos los fieles accedan a la celebración de los ritos sagrados. La norma de la fe se ha traducido en plegaria, según la máxima ‘lex orandi, lex credendi’, y no sólo para la doctrina, sino para la vida cristiana. El uso del Misal puede condicionar la asimilación de la fe por parte de los fieles que participan en la celebración”.

Misión de sacerdotes y fieles

El Misal “está al servicio de la espiritualidad sacerdotal y ministerial”. Algo que tiene unas implicaciones concretas, como que “no se pueden realizar los gestos o leer los textos mecánicamente”. Como recordó el obispo de León, en la ordenación se dice al ministro: “considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor”. De manera que “se nos ayuda desde el Misal a que la eucaristía sea el centro y fundamento de todas nuestras actividades pastorales y apostólicas”.

Esta actitud de la centralidad de la Misa en la vida del sacerdote “nos ayudará a observar las normas litúrgicas con amor y respeto, no sólo por respeto a la literalidad y por obediencia. Estas normas rituales tienen una intención pedagógica, no buscan un automatismo... ayudan a entrar en lo que eso significa. Esto es lo que pide también la unidad”.

El altar puesto cara al pueblo, afirmó, “es para incorporar a los fieles a la celebración, no para que vean al sacerdote. Celebrar de cara a los fieles no es algo teatral, sino hacer que todos participen en la mesa del Señor. Se ha hablado de un arte de celebrar como condición para la participación fructuosa de los fieles. Celebrar bien es un arte”.

Por eso, reiteró a los presbíteros de la Diócesis, “hemos de leer el Misal y conocerlo, por ser el testimonio de una fe inalterada. Cuando se permite, hay que elegir bien el formulario de la eucaristía”. Porque “el sacerdote ha de ser consciente mientras preside la Misa de que su función consiste en actuar en la persona de Cristo y en nombre de la Iglesia”.

Novedades del Misal

Julián López repasó algunos elementos concretos que han de tener en cuenta los presbíteros al acoger las novedades de esta tercera edición del Misal, y que se encuentran en el documento introductorio: la Ordenación General del Misal Romano.

También explicó por qué se ha pasado del “por vosotros y por todos los hombres” al “por vosotros y por muchos” en las palabras de la consagración del vino. Se trata de una decisión que tomó Benedicto XVI “cuya razón fundamental es la mayor fidelidad a las palabras del Señor recogidas en los evangelios. Expresa una apertura que no excluye a todos los hombres, puesto que la finalidad del sacrificio de Cristo en la cruz es universal. En las palabras de la consagración prima la fidelidad y una traducción literal a lo recogido por la tradición, que expresa un ‘in crescendo’ del ‘por vosotros’ al ‘por muchos’ y que apunta a toda la humanidad”.

También detalló una lista de aportaciones de la nueva edición, entre las que destaca la traducción, las palabras de la consagración, los nuevos formularios para algunas memorias obligatorias (de santos introducidos en los últimos años), el uso del título bíblico y ecuménico de “bienaventurada” para la Virgen María, las Misas por diversas necesidades, algunas fiestas litúrgicas y vigilias de solemnidades, la reorganización de las Misas de difuntos... Además, todos los textos bíblicos del Misal responden a la edición oficial de la Biblia de la Conferencia Episcopal Española.

Monseñor López Martín propuso algunos ejemplos de textos concretos para comparar las palabras originales de la edición típica latina, la traducción del Misal de 1988 y la actual, y terminó señalando que “la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II terminó en cuanto a sus textos, pero continúa la recepción, su profundización y aplicación”. Tras su exposición y un tiempo de descanso en torno a un café, los sacerdotes asistentes tuvieron un diálogo sobre el Misal Romano con el ponente.

Galería fotográfica de la conferencia

Documento “Celebrar la Eucaristía con el Misal Romano”

Presentación del Misal Romano en la web de la Conferencia Episcopal

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