20 - mayo - 2018

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¿Qué plantean los jóvenes españoles de hoy a la Iglesia?

10 - mayo - 2018

¿Qué plantean los jóvenes españoles de hoy a la Iglesia?

La Jornada Sacerdotal de Zamora contó con la presencia de Raúl Tinajero, responsable de Pastoral Juvenil en la Conferencia Episcopal, que expuso la realidad de los jóvenes españoles actuales y lo que piden a la Iglesia, en el contexto de la preparación para la asamblea del Sínodo de los Obispos que tratará en octubre de 2018 en Roma el tema del acompañamiento de los jóvenes y el discernimiento vocacional

Zamora, 10/05/18. En el contexto de la Jornada Sacerdotal, celebrada en Zamora el día de San Juan de Ávila, patrono del clero secular español, y después de la Misa que presidió el obispo diocesano, Gregorio Martínez Sacristán, en la iglesia de San Andrés, los sacerdotes se reunieron en el Seminario San Atilano para tener un momento de encuentro y formación.

Y lo hicieron con una conferencia que llevaba por título “La Pastoral Juvenil en España: en camino con el Sínodo”, a cargo de Raúl Tinajero Domínguez, sacerdote diocesano de Toledo que actualmente es el director del Departamento de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal Española.

El ponente comenzó explicando qué es la Pastoral Juvenil, partiendo del congreso nacional que se celebró en el año 2012 sobre el tema, y que subrayó las cuestiones del primer anuncio de la fe, el acompañamiento y los itinerarios formativos. Desde él se trabaja en un proyecto claro, al que se han añadido otros elementos marcados por lo que se va viviendo en la Iglesia.

Más allá de los actos extraordinarios

“La Pastoral Juvenil no es una pastoral de eventos, y esto nos tiene que quedar muy claro, porque a veces se nos ha quedado esta mentalidad. Los eventos son necesarios, sí, y más en la Pastoral Juvenil… Una Jornada Mundial de la Juventud es algo extraordinario, que se sale de lo ordinario, pero no lo es todo”, afirmó, destacando la del día a día, que se hace en las parroquias, en los colegios, en los movimientos. “Quien vive la Pastoral Juvenil de eventos extraordinarios hace una pastoral de eventos, pero no es una Pastoral Juvenil apropiada. Los jóvenes necesitan el acompañamiento en lo cotidiano y en lo pequeño”, añadió.

Su primer objetivo es “provocar el encuentro del joven con Cristo, que lo llevará a insertarse en una comunidad, reclamando formación y sintiéndose corresponsable”. El segundo es “ayudar en la etapa más crucial de la vida, la del discernimiento, que es la etapa juvenil”. Debe estar claro que la realidad del discernimiento vocacional está inserto en la Pastoral Juvenil.

Las dos columnas en las que se está basando este trabajo son “la comunión y la esperanza. Éste es nuestro momento, el que nos ha tocado vivir, con sus cosas positivas y negativas… Y no podemos estar continuamente mirando al pasado, sino que hay que dar respuesta a lo que se nos pide. Y es un momento apasionante”. Y puso el ejemplo de la situación eclesial actual: “que la Iglesia, después de dedicar un tiempo a la nueva evangelización en el Sínodo, y tras la familia, ponga en el centro de su interés a los jóvenes, es un momento histórico”.

Trabajo en comunión

En este contexto, cada uno ha de aportar lo mejor que pueda. Por eso “es un momento de comunión” de diócesis, movimientos, congregaciones religiosas… Una comunión real en el trabajo diario, para proyectar juntos, que ya se está haciendo a nivel nacional, y ahora el paso necesario es “que se dé también en la realidad local de cada diócesis, para que no se quede simplemente en un buen proyecto. Debemos remar juntos”.

En el trabajo previo a la asamblea del Sínodo que se va a celebrar en Roma el próximo mes de octubre se está contando con cuatro documentos que recogen las aportaciones de toda la Iglesia universal. El cuarto de ellos es el pre-sínodo, una asamblea convocada por el Papa en la que pudo escuchar sin filtros a jóvenes de todo el mundo, tanto católicos como de otras religiones e incluso ateos.

Raúl Tinajero explicó que se habla de Pastoral Juvenil entre los 16 y los 29 años, pero hay otro tema que está vinculado: el trabajo pastoral con los adolescentes, en los años previos a la juventud. “El tema de la adolescencia es fundamental: o trabajamos bien esta edad, o no tendremos jóvenes. Hay que ponerse en serio aquí”, subrayó.

Los jóvenes actuales

El joven de hoy se encuentra con muchos desafíos internos y externos. “Por eso la Iglesia debe reflexionar sobre su concepción de los jóvenes y el modo de interactuar con ellos. Los jóvenes necesitan comunidades abiertas que los apoyen y les den alas. Necesitan encontrar modelos atractivos, creíbles, coherentes y auténticos. No les satisfacen las respuestas simples. Necesitan una Iglesia acogedora y misericordiosa que ame a todos”.

“Muchos jóvenes, habiendo perdido la confianza en las instituciones, se han desvinculado de la religión institucionalizada, pero están abiertos a la espiritualidad, y esto es una oportunidad. Siguen abiertos a lo trascendente, y hay que ayudar a que lo encuentren”. Además, quieren encontrarse con testigos auténticos de Jesucristo.

En concreto, ¿qué piden los jóvenes españoles a la Iglesia? Se hizo una encuesta a la que respondieron más de 5.300 jóvenes, la mayor parte de ellos participantes en la vida de la Iglesia. El encargado de este tema en la Conferencia Episcopal hizo una síntesis de los resultados. “Lo primero que piden es que se les escuche”, además de otros aspectos como el sentirse comprendidos y corresponsables. Otra petición es “que la Iglesia tenga una actitud de apertura y cercanía al mundo de hoy”, una Iglesia que no se aleje del mundo, sino que acepte los retos, las diferencias… “Una Iglesia que no juzgue, que escuche y apoye, que sea misericordiosa, inclusiva y samaritana”.

Además, quieren una Iglesia “más moderna que sepa comunicarse mejor con los hombres y mujeres de hoy, que utilice el lenguaje de este tiempo, que se renueve en sus mensajes y que conecte con las ideas de hoy”. Una Iglesia “que no sea excesivamente moralista, y que practique el diálogo”. Muchos jóvenes no han conocido a una Iglesia que es madre, sino sólo a la Iglesia maestra, que pone normas.

Los jóvenes piden también “una liturgia más viva y más cercana”, una Iglesia fiel a Jesús y al Evangelio. “Las iniciativas exitosas son aquellas que nos ofrecen una experiencia de Dios”, han dicho los jóvenes, y “esto es otra oportunidad”. Sólo una Iglesia coherente y creíble, afirman, es atractiva. Aunque a veces distinguen entre la Iglesia en general, con la que son más críticos, y las figuras más cercanas a ellos, a las que valoran y aprecian. “La Iglesia es creíble cuando no tiene miedo de mostrarse vulnerable, sincera en admitir sus errores presentes y pasados”, han afirmado.

Una Iglesia, además, que se comprometa con la justicia, y que no tenga miedo de hablar de cuestiones controvertidas, también sobre temas como el género, la homosexualidad… Piden un laicado corresponsable y consciente de su misión, y unos pastores cercanos, que no caigan en el clericalismo. “Necesitamos buenos pastores que practiquen la humildad, la cercanía y la igualdad”, se puede leer.

Lugares de encuentro

¿Dónde nos piden los jóvenes que esté la Iglesia? En primer lugar, “en la calle, es decir, lugares ajenos a nuestro ambiente eclesial… nos piden que estemos fuera, que es donde ellos habitualmente viven, comparten su tiempo y viven su ocio”. El segundo lugar donde quieren vernos es en los centros educativos. “¿Es que no estamos? ¿O cómo estamos?”, se preguntó el sacerdote toledano. Colegios, institutos, universidades… son lugares fundamentales.

El tercer lugar es el deporte, el cuarto lo configuran las actividades culturales, como el cine, la música… “de calidad y con los medios de hoy, sin ser cutres, con profesionalidad”. También hablan de la amistad como un espacio en el que quieren ver a la Iglesia: “puede ser el cauce más importante para acercarnos a ellos, creando espacios en el que ellos puedan sentirse atraídos”.

Otro lugar es el de las actividades de compromiso: “ONGs, voluntariados… ¿Cuántos jóvenes hay en las Cáritas y Manos Unidas de nuestras diócesis y parroquias?”. El ponente destacó que “a los jóvenes hay que acompañarlos, no dirigirlos. Ellos deben tomar sus propias decisiones en libertad. La dirección espiritual no puede convertirse en una dirección de vida”.

También piden que la Iglesia esté en el ámbito del trabajo, tan precario, un acompañamiento en un momento tan crucial. Y las redes sociales, que es algo natural en lo que ya han nacido los jóvenes, aunque no quieren olvidar el tú a tú, el trato personal.

La pauta marcada por el Papa

En la Pastoral Juvenil se está trabajando también sobre la base de lo planteado el papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii gaudium. Un documento que habla de pasar de una pastoral de conservación a una actitud misionera. Y que marca la necesidad de discernimiento y purificación. En el n. 105 se habla de la necesidad de escuchar más a los jóvenes, comprenderlos y aprender a hablar en un lenguaje que ellos entiendan.

La Pastoral Juvenil ha de estar abierta a la purificación y a la reforma, teniendo claro que los dos centros de su trabajo son Jesucristo y los jóvenes. ¿Están de verdad en el centro de sus objetivos, de su trabajo? “El camino para centrarse en Cristo es la conversión, y el camino para centrarse en los jóvenes es la misión. Como no haya una primera conversión a Cristo, de nada servirán los métodos, las técnicas, las novedades…”, afirmó Raúl Tinajero.

“Debemos ser conscientes de que desde nuestro bautismo estamos llamados a evangelizar. Después vendrán los métodos y los proyectos como respuesta”. Por eso, la creatividad debe nacer del convencimiento… “Los jóvenes valoran no tanto los grandes espectáculos, sino la perseverancia, la constancia, el estar ahí con ellos”, señaló.

Tres dinamismos son necesarios, según la exhortación del Papa: en primer lugar, una Pastoral Juvenil que va a lo fundamental: “una fe cuyo distintivo principal ha de ser la alegría”. En segundo lugar, “esta pastoral ha de estar en salida, nos tienen que ver, tenemos que estar”. El tercer dinamismo es la esperanza: “si algo ha invadido nuestra Pastoral Juvenil es una apatía generalizada, una falta de esperanza… que debe terminar”. Por eso, “desde la realidad, sin engañarnos, sabiendo que la mayoría de los jóvenes pasan de la Iglesia y no se quieren acercar a ella, hemos de levantar la cabeza y mirar hacia el horizonte”. Es necesario, pues, un cambio de actitud.

Ruptura en la adolescencia

Los jóvenes nos dicen cuáles son los desafíos, y el primero es el de los jóvenes alejados, los que han abandonado la Iglesia. Esto comienza con la adolescencia, sobre todo a la hora de afrontar los temas de la afectividad y la sexualidad. Es uno de los grandes momentos de alejamiento, donde debemos aprender a ser abiertos, acogedores y testigos de una Iglesia madre.

Es necesario el acompañamiento vocacional, que va más allá de las vocaciones especiales del sacerdocio y de la vida consagrada. Porque también los que sientan la vocación laical necesitan ser acompañados. Y sin los miedos a que unos “se lleven” las vocaciones de otros, con grupos que se encierren en ellos mismos.

Otro elemento importante es el de los agentes de Pastoral Juvenil, y la elaboración de itinerarios formativos que sirvan para la maduración en la vida y en la fe de los jóvenes, paso a paso, escalón a escalón, porque ellos tienen su camino. El ponente finalizó con una llamada directa: “impliquémonos y concienciémonos todos de esta realidad: la Iglesia nos pide que dediquemos tiempo a escuchar y dar espacio a los jóvenes, para que no sólo sean un futuro, sino ya un presente”.

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