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Navidad: ¿hay algo que celebrar?

24 - diciembre - 2013

Navidad: ¿hay algo que celebrar?

Una sencilla encuesta realizada a diversas personas de Zamora, de toda edad, clase y condición, a través de las redes sociales de Internet, ha servido para recoger aquí, para todos los lectores de la hoja diocesana Iglesia en Zamora, algunas reflexiones bien interesantes sobre la celebración de la Navidad.

El personaje que más me gusta del belén

Hay opiniones para todo. La mayor parte de las personas se fijan en el misterio (Jesús, María y José). La Virgen, “porque es la Madre”, como dice Judith, y “porque es una luchadora y fue muy valiente”, tal como recuerda Chon. Mª Paz, que también es madre, destaca cómo “sabiendo a lo que se arriesgaba, dijo ‘sí, hágase en mí tu voluntad’, sin pensar en el sufrimiento que le esperaba”. Otros se deciden por “San José por su discreción”, como señala Concha. Maite recuerda que José “queda en un segundo plano pero acepta la voluntad de Dios sin entender en ese momento la historia que Dios quiere hacer con él”.

Eso sí, no podemos olvidar lo que recuerda Ana: el centro del nacimiento es Jesús, “porque gracias a él tenemos a Dios hecho carne y se hizo uno de nosotros para nuestra salvación”. José Ignacio dice: “siento alegría cada vez que veo uno”. Mª Ángeles señala que “nos da su amor y ternura cada día”. Y, como reconoce Luis Felipe, “parece mentira que un niño en un pesebre sea capaz de cambiar la historia como lo ha hecho Él”.

Hay algunos que, como Cristina, destacan a la mula y el buey, que “aportan tranquilidad, y en los belenes en los que faltan los echo de menos”. Diana, por ejemplo, se fija en la estrella “porque es la guía para todos”. María aprovecha para decir que “es triste que cada vez haya menos estrellas en el alumbrado de Navidad, cuando es la luz más representativa”. Pepita, que piensa que todos los personajes del belén son importantes, escoge también la estrella y cree que “podemos ser estrellas en nuestra vida para los demás, podemos hacer el bien... guiar, orientar brillar y dar luz”.

Otros han puesto la atención en los pastorcillos, “porque demuestran que la gente más humilde es la que más se vuelca en cualquier acontecimiento”, como dice Eva. Coincide con ella José Carlos, que dice: “me gustaría ser así, humilde, sin nada que esconder ante Dios”.

Otras personas han elegido al ángel anunciador –especialmente los periodistas, por supuesto–, como Martina, que dice que “lo sabía todo y enseguida iba a contárselo a todos para que no perdieran ni un minuto con semejante notición”. Sara siempre hacía este papel en el colegio, y “quizá por eso hice periodismo de mayor”. Rosi piensa lo mismo y afirma: “a mí me gusta recibir buenas noticias”. Sergio cree que este anuncio “es nuestro papel en el día de hoy”.

Y los niños… ¿a quién destacarán? A los reyes magos, cómo no. “Porque traen los regalos”, dicen los hijos de María Belén. Fernando, algo más mayor, subraya que “comparten parte de sus riquezas con la gente más humilde”. Susana se fija en que “se lanzaron en busca del Niño confiados en una Estrella, salvando dificultades, venciendo al frio y al calor”, y lo compara con su vida consagrada, que “es una aventura maravillosa hasta llegar al portal y ofrecer al Niño mi humilde presente”.

¿Por qué celebras la Navidad?

Hay personas que se limitan a repetir algo que ha celebrado su familia tradicionalmente, y valoran ante todo el encuentro con los seres queridos. Otras ni siquiera celebran la Navidad. Pero los creyentes saben que están celebrando algo grande, un misterio que nos supera. Claudia, con sólo 5 años, tiene claro que “celebramos que nace el Niño Jesús”. Luis comenta que junto a lo tradicional y a lo familiar “es una renovación de la fe cada año”. Julia reconoce que “como cristiana celebro un hecho trascendental en mi vida: la venida al mundo del Salvador”. María sigue ilusionándose cada año: “cada detalle, el Belén, las luces, los mensajes, la música… todo dice que es diferente, algo me llama a ilusionarme con la vida, a buscar nuevas razones para seguir esperanzada”.

Ana profundiza en el sentido de la reunión navideña cuando señala que “desgraciadamente necesitamos ‘excusas’ para decirnos unos a otros que nos queremos y qué mejor que la celebración del nacimiento de Jesús para hacerlo y estar juntos”. Y junto a estas razones más honda, la gente también tiene en cuenta lo más cercano y de andar por casa: “por la alegría de mis niños”, como dice Reyes, o “por los buenos deseos y sentimientos que envuelven esta gran fiesta”, en palabras de Olvido. Rosa María dice también que “es época de renovación”, y Raúl añade que es un buen momento para “olvidar lo malo y empezar de nuevo”.

Charo afirma, desde su fe, que celebra la Navidad porque “creo, espero y celebro la venida del Señor a mi vida cada día y de una forma especial en este tiempo”. Emilia tiene claro que “es una época alegre porque significa que la humanidad, gracias a Dios, tenemos la oportunidad de salvarnos”. Yermo resume así cómo entiende estos días: “no me cabe en la cabeza un año sin Navidad, igual que no entiendo la vida sin familia”.

Buenas noticias... ¿cuáles y para quién?

Una de las preguntas de la encuesta virtual fue la siguiente: ¿qué buena noticia te gustaría dar en esta Navidad, y a quién? Aquí sí que ha habido de todo. Desde los que, como Yanira, quieren comunicar a los suyos que “los quiero muchísimo”, hasta los que dejan traslucir diversas situaciones difíciles. Así, a Judith le gustaría decir a su familia “que tengo un trabajo para mantenerlos”, a Diana “que nos podemos quedar en España felices, con trabajo y unidos”, y Pilar querría decirle a su hija “que no se tiene que preocupar de cómo va a pagar la matrícula”.

Y algunos van más allá en sus deseos, mirando a nuestra sociedad en crisis. Martina, por ejemplo, desea poder decir un día “que los bancos definitivamente han perdido los papeles... ¡y no saben quién tenía hipoteca!”, y Vanesa querría “decirles a los niños que no tienen juguetes que esta navidad van a poder contar con ellos”. A Irma le gustaría decir (y que se cumpliese, claro) “que se ha terminado la pobreza y que todo el mundo tiene un trabajo y un techo donde cobijarse”. Israel lo cuantifica: “que se generen 4 millones de puestos de trabajo en España durante el año 2014”. Y los hijos pequeños de María Belén desean comunicar “el fin de la guerra y de las industrias de armas”.

Una Navidad... ¿triste?

Cada vez oímos a más gente decir que viven estos días en la tristeza. Sobre todo, cuando falta algún ser querido que ya no está en la reunión familiar. ¿Qué decirles a estas personas? Dalia lo tiene claro: “que no desesperen. Hay personas que viven la Navidad desde la “obligatoriedad” de ser felices. Sienten que el sistema les obliga a quererse y a sonreír, cuando precisamente en esas fechas es cuando más recuerdan a quienes ya no están. Lo comprendo”.

Y, sin embargo, continúa diciendo: “está el hecho de que aun en la miseria, aun en la pobreza, Jesús está con nosotros. Dios, que no tenía por qué hacerse hombre, lo hizo. Y lo hizo para estar con nosotros, para hacerse tangible, para demostrar que hay algo más allá del sufrimiento, y que aún en las horas más oscuras siempre hay una llama de esperanza. Por eso tenemos que estar atentos a las señales; quizás nuestra estrella sea una pequeña vela”.

Martín y Mª Tere llaman a acompañar a estas personas, “pues casi siempre esta tristeza se soluciona con proximidad, comprensión y amor”. Luis, por su parte, “les recomendaría que se encontraran con ese Niño que va a nacer y tuvieran la ilusión y la confianza de que con él todo basta”. Si la Navidad se vacía de sentido es más fácil caer en la tristeza, como dice María, que llama a descubrir “la presencia renovada de Jesús en la vida de cada uno. Hay que buscar la ilusión en la esperanza, en la confianza en Dios para el cambio del mundo, con los pequeños cambios de cada día”.

Ana nos ofrece su propia experiencia: “a pesar de echar tantísimo de menos sobre todo a mi padre, soy afortunada de tener una familia con la que celebrarlo; la ilusión y la esperanza no hay que perderlas nunca, y a él no le gustaría que celebrásemos una Navidad triste”. Y es que, como dice Melisa, “lo más importante en estos días es la riqueza del corazón”.

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