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Reportajes

 
 
Perspectivas y retos del mundo rural

20 - enero - 2015

Perspectivas y retos del mundo rural

De las 303 parroquias que tiene la Diócesis de Zamora, 276 están en los pueblos. El mundo rural se encuentra en una encrucijada social, cultural y religiosa, que analiza el Equipo de Pastoral Rural Misionera en este documento. Después del mismo, un artículo de una joven universitaria alistana.

Zamora, 20/01/15. Durante el curso pasado 2013-14, el Equipo de Pastoral Rural Misionera de nuestra Diócesis integrado por varios sacerdotes, religiosas y seglares estudió los resultados de una encuesta “casera” realizada en los pueblos en la que se preguntaban diferentes aspectos en relación con la demografía, la economía, las comunicaciones, los servicios públicos y la religiosidad popular. Al mismo tiempo, se ha reflexionado sobre las disposiciones de la nueva Ley de Administraciones Públicas (llamada Ley Montoro) que afecta sobremanera a la configuración administrativa del mundo rural.

Todo ello, analizado, valorado y orado desde la Palabra de Dios y la Doctrina Social de la Iglesia.

La pretensión de este informe es ofrecer sencillamente una serie de perspectivas y retos para potenciar la misión que tiene la Iglesia en nuestros pueblos. ¡No nos dejemos robar la esperanza! (Evangelii gaudium 86).

Conclusiones desde la encuesta

Las conclusiones se podrían resumir de la siguiente manera:

- Desde el punto de vista demográfico se constata que la pirámide de población está totalmente invertida en sentido vertical.

- Desde el punto de vista de la economía valoramos el esfuerzo de los pensionistas; muchos de ellos han regresado a los pueblos y están sosteniendo en buena parte las economías de muchas familias. Por otro lado, no se aprecia que los ingresos de temporada de setas o castañas repercutan como motor de empleo por ejemplo o que la realidad de las cooperativas siga siendo muy pobre.

- Desde el punto de vista de las comunicaciones el mundo rural no está suficientemente dotado de redes de telefonía y sobre todo de Internet; aunque las vías principales son buenas no así las vías secundarias que dificultan servicios básicos como las urgencias o las recogidas de basuras.

- Desde el punto de vista sanitario, se aprecia la inseguridad y desconfianza de la población (ya no se acude al médico porque para qué) y la resignación ante la reducción de los profesionales en los centros de salud (por ejemplo, el médico que se jubila no es sustituido por nadie).

-Desde el punto de vista de la religiosidad popular y la cultura se valoran todas las tradiciones y fiestas al mismo tiempo que nos preguntamos si dicha religiosidad está sesgada o ha caído en el peligro de la rutina. Habría que potenciar más el espíritu asociativo (muchas asociaciones sólo sirven para organizar las fiestas) y el cultural (hay centros educativos con muy pocos alumnos que merman la calidad de la enseñanza y sobre todo las relaciones humanas).

Iluminación desde la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia

Tratando de iluminar esta realidad desde la Palabra de Dios, San Pablo orienta a los cristianos de Corinto (1Cor 1,26-31) animándoles a descubrir en ellos la gracia de Dios haciéndoles ver quiénes son: pobres y humildes (“Dios ha elegido a los débiles del mundo para confundir a los fuertes”). Reconociendo esta pobreza y pequeñez como nuestra única riqueza para entenderla como un reto para nuestros pueblos. Y en el Evangelio de Marcos (Mc 3,1-6) descubrimos a Jesús poniendo en el centro de su misión a la persona por encima de estructuras religiosas o sociales (“¿qué está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar a una persona o matarla?”).

El sentido evangélico que descubrimos en la Palabra de Dios nos anima a valorar más que los números, a la persona (y personas concretas). El hombre es lo que importa. Nuestros pueblos tienen un nombre, y ese nombre, lleva detrás otros nombres. Y al mismo tiempo es una llamada al compromiso para hacer reaccionar al otro, y un aviso hacia donde puede llevar nos el compromiso: a la cruz.

Desde el Magisterio de la Iglesia (Caritas in veritate y Evangelii gaudium), los Papas denuncian las situaciones donde no se valora la dignidad de las personas.

En el último discurso que el Papa Francisco dirigió a los eurodiputados en Estrasburgo el pasado 25 de noviembre señaló que la dignidad de las personas no puede estar al servicio de la economía. Sus palabras son enérgicas: “¿qué dignidad existe cuando falta la posibilidad de expresar libremente el propio pensamiento o de profesar sin constricción la propia fe religiosa? ¿Qué dignidad es posible sin un marco jurídico claro, que limite el dominio de la fuerza y haga prevalecer la ley sobre la tiranía del poder? ¿Qué dignidad puede tener un hombre o una mujer cuando es objeto de todo tipo de discriminación? ¿Qué dignidad podrá encontrar una persona que no tiene qué comer o el mínimo necesario para vivir o, todavía peor, que no tiene el trabajo que le otorga dignidad? Promover la dignidad de la persona significa reconocer que posee derechos inalienables, de los cuales no puede ser privada arbitrariamente por nadie y, menos aún, en beneficio de intereses económicos”.

Ante lo cual la Iglesia ha de ser voz profética de anuncio pero también de denuncia, “no nos podemos quedar callados”. Se trata de ayudar al Pueblo de Dios para que sea responsable, que se sitúe en la realidad en la que vive y sea crítico.

EQUIPO DE PASTORAL RURAL MISIONERA

 

MJRC: para conocer mejor la Iglesia y mi pueblo

Me llamo Celia, soy de Nuez de Aliste, estudio Trabajo Social en la Universidad de Salamanca y pertenezco al Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos (MJRC). Conocí el movimiento porque en mi pueblo se creó un grupo que trabajaba por las tardes. Los miembros nos contaban lo que hacían y parecía interesante. Somos jóvenes de diferentes pueblos de España que normalmente, dos veces al año, en verano y en invierno, convivimos unos días.

En el encuentro de invierno compartimos lo que hemos trabajado durante todo el año y reflexionamos grupalmente, mientras que el encuentro de verano es más lúdico, aunque al final en ambos se acaba dando un poco de las dos cosas. Todos, por grupos, trabajamos un mismo tema que nos preocupa de la sociedad: vemos que ocurre o en qué situación nos encontramos actualmente, juzgamos porque debemos hacer algo para mejorar eso que nos preocupa y por último, pensamos como podríamos actuar para cambiar eso que nos preocupa. Este año trabajamos en descubrir las posibilidades que tienen los pueblos para los jóvenes para que de esta forma los pensemos, más, como forma de vida.

Todo este proceso me ayuda y nos ayuda a conocer a Jesús, a conocer la Iglesia y a conocer nuestros pueblos. El movimiento me ayuda a conocer a Jesús por la forma de proceder. Los pasos que vamos dando y la forma de analizar las circunstancias son a través de lo que Jesús enseñó. Además el MJRC me ayuda a conocer la Iglesia, porque con las convivencias me relaciono con otros jóvenes que la forman, otras formas de ver la vida y la percibimos cercana y no como algo que está ahí, de lo que, simplemente, formamos parte. Nos ayuda a ver una Iglesia diferente.

Y, por último, el movimiento me ayuda a conocer mi pueblo, porque analizamos y pensamos sobre todo aquello que, consideramos, se puede mejorar. Es decir, nos fijamos en cosas que normalmente pasan inadvertidas, que consideramos corrientes.

CELIA CARNERO MÉNDEZ

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